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 Diez formas de como los buceadores pueden conservar el reino acuático.
1) Bucea cuidadosamente en ecosistemas acuáticos frágiles, tales como los arrecifes de coral.
Aunque, al principio, puedan parecer rocas o plantas, muchos organismos acuáticos son criaturas frágiles que pueden ser estropeados o dañados por el golpe de un tanque o una cámara, un golpe de una aleta o hasta el toque de una mano.
Es importante también saber que algunos organismos acuáticos tales como los corales, crecen con extrema lentitud. Aún un pequeño pedazo que tu partas, puede destruir décadas de crecimiento. El cuidado que ejerzas puede evitar daños devastadores y de larga duración, a lugares de buceo maravillosos.
 
2) Estar consciente de tu cuerpo y de la colocación de tu equipo cuando bucees.
Se le hace mucho daño al ambiente sin saber.
Mantén tu consola y fuente de aire alterna aseguradas de manera que no se arrastren por el arrecife o por el fondo. El control de tu flotabilidad y el abstenerse a tocar el coral u otros organismos frágiles con tu cuerpo, tu equipo de buceo o tu cámara, será tu contribución a evitar el daño a la vida acuática.
 
3) Agudiza tus destrezas de buceo con la práctica.
Si no has buceado por un tiempo, puede que necesites poner al día tus destrezas (particularmente el control de tu flotabilidad). Antes de salir a los arrecifes, invertí algo de tiempo de una piscina junto a un instructor u otro ambiente que no sea afectado por unos cuantos golpes y rasguños.
 
4) Reflexiona sobre tus interacciones con la vida acuática y sus consecuencias.
Todo buceador pronto aprende que muy pocas formas de vida acuática presentan una amenaza para nosotros, esto es algo que, de hecho, algunas criaturas parecen curiosas y amigables ante nuestra presencia. A medida que nos hacemos más audaces y curiosos, podemos sentirnos tentados a tocar, manosear, alimentar y hasta dejarnos llevar por ciertos animales marinos. Sin embargo, nuestras acciones pueden causarle tensión al animal, interrumpir su alimentación y comportamiento de apareamiento, INTRODUCIR ALIMENTOS QUE NO SON SALUDABLES PARA LA ESPECIE DAÑAN E INCLUSO PROVOCA COMPORTAMIENTO AGRESIVO EN AQUELLAS ESPECIES QUE HABITUALMENTE NO SON AGRESIVAS.
 
5) Entiende y respeta la vida subacuática.
La vida subacuática, por su adaptación al medio acuático, frecuentemente difiere mucho en apariencia de la vida que estamos acostumbrados a ver fuera del agua. Muchas criaturas sólo parecen plantas u objetos inanimados. EL USARLOS COMO "JUGUETES" O COMIDA PARA OTROS ANIMALES PUEDE DEJAR UNA HUELLA DE DESTRUCCIÓN QUE PUEDE TRASTORNAR UN ECOSISTEMA LOCAL Y PRIVAR A OTROS BUCEADORES DEL PLACER DE OBSERVAR O FOTOGRAFIAR ESTAS CRIATURAS.
 
6) Resiste la tentación de coleccionar recuerdos.
Los lugares de buceo que tienen un tráfico pesado de visitantes pueden ser despojados de sus recursos rápidamente. La recolección de especímenes, coral y caracoles en estas áreas pueden quitarle a éstas últimas su fascinación y belleza. SI QUERES REGRESAR DE TUS BUCEOS CON TROFEOS PARA MOSTRARLE A TUS AMIGOS Y A TU FAMILIA. LA FOTOGRAFÍA SUBACUÁTICA ES LA MEJOR OPCIÓN.
 
7) Si cazas, cumple con todas las leyes sobre peces y animales de cacería.
Puede que algunos de ustedes, "desgraciadamente" pertenezcan al grupo de buceadores que disfruten de la cacería para comer, tomando del reino subacuático. Si te dedicas a esta actividad, es vital que obtenga las licencias; si no fuera necesario, por que el sitio no lo requiere, sí es vital que te familiarices con los reglamentos locales de pesca y animales de cacería. Las leyes locales han sido instituídas para asegurar la reproducción y supervivencia de estos animales.
Caza sólo criaturas que consumas. Nunca mates nada simplemente por matar. Respeta los derechos de otros buceadores que no están cazando. Evita pescar con arpón en las áreas que otros buceadores utilizan para hacer observaciones y fotografía subacuática. Como un profesional de la cacería subacuática, considera el efecto de tus acciones sobre el medio ambiente.
 
8) Informa sobre los trastornos o la destrucción de tus lugares de buceo.
Como buceador, tu estás en una situación única para vigilar la salud de las corrientes de aguas locales, los lagos y las costas. Si observas un agotamiento de vida acuática, un aumento súbito de las lesiones a animales acuáticos o adviertes sustancias u objetos extraños en el agua, informa sobre ello a la autoridades locales.
 
9) Sé un modelo para otros buceadores en tu interacción con el ambiente dentro y fuera de la actividad de buceo.
Como buceador, te das cuenta cuando alguien tira un envoltorio de plástico u otro desperdicio por la borda, NO ES "OJOS QUE NO VEN, CORAZÓN QUE NO SIENTE".
Tu ves los resultados de tales abusos. Dá un buen ejemplo en tus interacciones con el ambiente y otras personas, buceadores o no, te seguirán.
 
10) Participa de actividades y asuntos locales en pro del ambiente.
Puede que tu sientas que no puedes salvar al mundo, pero tu podes tener una gran influencia sobre esa parte del planeta donde vives y buceas. Hay muchas oportunidades para demostrar tu apoyo a un ambiente acuático limpio; la limpieza de playas y la asistencia a audiencias públicas sobre asuntos concernientes a las costas y a los recursos acuáticos locales. Conoce a fondo los asuntos que se discuten legistivamente sobre el ambiente.
Proyecto aware.
 

CONOCER PARA PROTEGER:
 ¿Cómo se puede contribuir, de forma individual, a preservar los paisajes
 submarinos?.
 Por un lado, mejorando nuestros propios conocimientos sobre el medio
 ambiente, por otro, adoptar una disciplina personal, que sea un verdadero
 "código de conducta del buceador".
 Hoy en día son pocos los buceadores que tienen un conocimiento amplio del
 medio acuático.
 Es necesario tomar cursos de biología submarina, cursos de ictiología,
 consultas de guías ecológicas y, sobre todo, muchas inmersiones de
 observación, se necesitan para comprender las riquezas del mundo
submarino.
 Los cursos, organizados por las Federaciones, clubes de buceo o
 Universidades, son el mejor método para "lanzarse" y empezar a adquirir
las nociones básicas teóricas y prácticas que nos serán tan útiles: elementos
de sistemática (clasificación de los organismos vivientes), de ecología y de
 protección del medio.
 Estos cursos tienen el inconveniente de que son de corta duración, pero el
 aprendizaje debe continuar por nuestra cuenta.

 Un conocimiento escaso del medio que le rodea, debería poner en guardia al
 buceador para que respetara ciertas reglas, que son las que conseguirán
que conservemos nuestro patrimonio submarino de la mejor manera, es decir, sin que la presencia humana destruya a su paso el entorno acuático. El
buceador debe pasar inadvertido para el mundo sumergido.

 Paso aquí una lista, que se puede ir completando, de cosas que no debemos
 hacer:
 No sacar nada a la superficie ni flora ni fauna (erizos, estrellas de
mar, gorgonias o moluscos diversos).
Colocar en la misma posición las rocas que se hayan volteado o movido,
si no, la fauna fija de la parte inferior, sucumbiría al quedar expuesta a la
 luz y a los depredadores.
 No romper erizos ni ostras para realizar fotografías, o mostrar desde
más cerca peces a los principiantes. Si realmente se considera necesario hacer  algo de este estilo, se pueden obtener los mismos resultados rascando la  superficie de una roca con el cuchillo. Los pequeños invertebrados y los
 residuos orgánicos "sueltos" jugarán el mismo papel.
 Limitar la utilización de luces potentes y, en especial, evitar dirigir
 las fuentes de luz directamente hacia los peces "familiares" como los
meros.
 Durante una exploración, se debe haber aprendido a no "pegarse" al
fondo, a no apoyarse sobre los declives. Se deben dominar las técnicas para no dar golpes de aletas a los animales de vida fija y se debe saber que
provocando con el aleteo turbulencias se está alterando el equilibrio de los
 invertebrados y de la vida fija de la zona.
 Permanecer perfectamente equilibrado y saber que en los pequeños
 desplazamientos verticales, la técnica pulmonar es mejor y más ecológica
que las aletas.
 Tomar una buena clínica de flotabilidad.
 Visitando un desplome, una cavidad o la entrada de una gruta, hay que
ser conscientes de que no podemos rascar el techo o las paredes, con el
tanque.
 Para limitar los golpes, se aconseja la postura "de perfil"
 Optar por hacer inmersiones con grupos de submarinistas poco numerosos,
 aunque debe respetarse el número mínimo de buceadores que son necesarios
 para una inmersión segura. Variar de itinerarios, salir de los senderos
 "marcados", sobre todo en las zonas muy frecuentadas.
 No anclar en las praderas, ni barreras de coral. Seguir las burbujas de
 los buceadores en superficie, es una técnica muy aconsejable.
 Para los cascos de los barcos, utilizar las nuevas pinturas antioxidantes,
que son menos tóxicas. Verter los deshechos sólidos y líquidos  (aceites de vaciado) en las cubas receptoras que poseen los puertos, nunca  directamente al mar.
 
NO TIRAR BASURA AL MAR, EL PLASTICO ES LO PEOR, TORTUGAS Y MAMIFEROS  MARINOS CONFUNDEN A ÉSTOS CON COMIDA.

 Buceadores: Protejan el medio, no sacar ni tocar nada. No dar vuelta ni
 desplazar piedras.
 Dominen, trabajen la flotabilidad, aprendan a saber denominar algunas
 especies comunes de peces y de invertebrados, características, y saber
 distinguir entre algas e invertebrados fijos.

 Instructores: Sensibilicen a los buceadores en la protección del mundo
 submarino. Introducirles en el "código de conducta ecológica del
buceador".
 Sepan organizar y dirigir inmersiones temáticas, en función del interés
 ecológico de las zonas y de sus particularidades biológicas.
 Sepan identificar las principales especies, utilizando manuales
 especializados.
 Sé que en el país no hay mucho, pero todos viajamos y podemos adquirirlos.
 Saber un poco de, ecosistemas, cadenas alimentarías, reproducción, hábitat
y condiciones de vida de las especies y los factores de perturbación.
 Informen a sus alumnos de lo que pueda estar relacionado directamente o
 indirectamente con el mundo marino: biología marina, ictiología,
 actividades, cursos, seminarios, jornadas, etc.

 Bueno, espero no haberlos aburrido con tanta lata.
 Siempre les digo a mis alumnos: el poder estar en el gran azul, es una
 bendición de
Dios.

 

Francesc Candel
Publicado en el Diario AVUI, 10/03/98
Traducido por Miquel Pontes

Tirar directamente al mar las basuras es el recurso que utilizan los barcos en particular y las poblaciones de la costa en general. Resulta extraño que, de todos estos residuos, sean los plásticos los que tienen una repercusión más inmediata sobre la vida marina. Debido al hecho que la mortalidad que producen entre la fauna marina no es epidémica, sus víctimas pasan desapercibidas. Sus consecuencias, pues, tienen poca difusión en los medios de comunicación.

Resumiendo la cuestión, resulta que el plástico comporta una peligrosidad que no lo parece, porque no causa repugnancia. Se podría decir que por su limpieza y asepsia, no se le considera contaminante. Además, es como si no fuera agresivo contra nosotros, las personas. Precisamente, su condición de no degradable, que lo mantiene en cierta manera indestructible, es lo que lo hace peligroso para ciertos animales marinos de voracidad insaciable.

Cerca de 42 especies marinas, como los cormoranes y las gaviotas, entre otras, ingieren trozos de plástico que confunden con su alimento. Incluso alimentan a sus crías con estos trozos.

Las tortugas los confunden con las medusas, uno de sus manjares preferidos. Aunque el plástico en sí no sea peligroso, el animal puede morir transcurrido un tiempo más o menos largo a causa de la obstrucción de su aparato digestivo como consecuencia de este material.

Las muertes producidas por plástico con las que se topan estos animales son diversas: las aves que acostumbran a sumergirse en el agua, como por ejemplo los pelícanos, mueren de hambre porque los picos se les quedan obturados. Las tortugas mueren cuando quedan atrapadas en las láminas, telas o trozos de plástico.

A las focas les está reservada una muerte lenta provocada por los restos de embalajes de este material, enredados alrededor de sus cuerpos y que se mantiene sobre ellas durante todo su periodo de crecimiento.

Hay más datos macabros sobre el tema. En el Atlántico norte y en el Mediterráneo, el 30 por ciento de los peces tienen pelotas de plástico en los intestinos. El plástico está en los intestinos de numerosos animales, desde organismos planctónicos de un centímetro, hasta los mayores mamíferos marinos.

A un cachalote de doce metros, que fue arrastrado por las olas hasta las costas del Adriático, se le encontraron cincuenta bolsas de plástico embutidas en la garganta.

La autopsia de una tortuga de seis kilos que apareció muerta en una playa de Honolulu desveló que sus intestinos contenían una cuerda, una bolsa, una pelota, trozos de una botella, una bolita, una flor, un trozo de un peine, el tapón de un tubo de pasta dentífrica, un trocito de un juguete y parte de una jeringa. En total, dos kilos de plástico...

 

La depredación de la vida marina  
y la muerte de los mares.

Por David Román

El inexorable agotamiento de la vida de los mares en los últimos años y la insaciable avidez depredadora que caracteriza al ser humano -condicionado a consumir alimentos totalmente inadecuados a sus necesidades psíquicas y fisiológicas- son la causa de decenas de conflictos pesqueros internacionales que a veces desembocan en violentos y mortales enfrentamientos -48 pescadores senegaleses han muerto atropellados por barcos arrastreros ilegales extranjeros- protagonizados por una flota mundial sobredimensionada, compuesta de 1,2 millones de embarcaciones cubiertas que surcan los mares y océanos de todo el mundo disputándose y esquilmando los despojos cada vez más escasos de los seres marinos destinados a satisfacer los irracionales hábitos culinarios de quienes -debido a la falsa percepción del pescado como un alimento sano y nutritivo- castigan sus maltratados sentidos con sus caprichos dietéticos.

Un derroche de vida aberrante e irracional

El escándalo de las vacas locas y la preocupación por reducir el consumo de alimentos ricos en colesterol ha acentuado el interés por el consumo de pescado y de carne de pollo, cerdo, etc. Sin embargo, la gente desconoce que tanto los cerdos como los pollos, reciben los mismos restos de matadero sospechosos de producir la temida encefalopatía espongiforme bovina (EEB) que sufren las vacas, además de otras harinas de pescado procedentes de los 30 millones de toneladas de peces que cada año se convierten en harinas, piensos, aceite o fertilizantes utilizados igualmente en la alimentación de especies de acuicultura, en abono de grandes cultivos o, incluso como combustible fósil en centrales térmicas.

Si a la utilización de métodos destructivos no selectivos de pesca y su uso como subproductos para alimentar otros animales, se suman las llamadas capturas  incidentales anuales de peces no deseados o no permitidos que entran en las redes  y las especies de escaso valor o alevines no comerciales que se tiran por la borda -estimados entre 18 y 40 millones de toneladas, o unos 27 millones de toneladas según la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), sin tener en cuenta los peces heridos que mueren después de escapar de las redes-, el desperdicio anual de vida marina alcanza los 60 millones de toneladas de peces. Para comprender y juzgar la magnitud y las consecuencias de tal derroche de vida y los niveles de depredación y esquilmación humana de los mares, debemos conocer los métodos salvajes que se emplean en las capturas de peces y otros  seres  vivos: tortugas,  delfines, aves marinas, etc., que van desde el uso de barcos dotados con nuevas redes de arrastre cuya boca, del tamaño de 8 campos de fútbol, es capaz de engullir hasta  16 aviones Boeing 747 y redes de decenas de kilómetros (que cubren una superficie marina de más de treinta y dos mil kilómetros, donde caen mortalmente atrapados millones de animales de especies no deseadas), hasta la utilización de explosivos para seleccionar fácilmente los peces con valor comercial, después de dinamitar los arrecifes que les sirven de refugio natural y el empleo de cianuro para aturdirles (causando una gran mortandad) después de romper el coral y acceder a sus escondites.

Más de la tercera parte de los peces capturados no se dedican directamente al consumo humano, transformándose mayormente en harina de pescado o piensos para otros animales, con un coste por kilo muy superior al de otras materias primas vegetales: la producción, por ejemplo, de 1 kilo de pollo alimentado con harina de pescado requiere la captura de 90 kilos de peces que mueren, tras una lenta agonía, a causa del shock, asfixiados, estrujados y aplastados por el peso de otros peces en las redes, congelados vivos en alta mar a 196 grados bajo cero, o enterrados vivos en sal o troceados como las anguilas.

A pesar de ser una práctica insostenible y deficitaria -altamente aberrante y destructiva-, la pesca industrial sólo se mantiene gracias al generoso apoyo institucional.

Los derechos ignorados del mar

Las críticas más habituales que se producen en relación con las decenas de conflictos pesqueros en todo el mundo -por ejemplo, con Marruecos, o la guerra del fletán o del bonito-, provienen del movimiento ecologista y son de naturaleza exclusivamente conservacionista, limitándose únicamente a la condena de las prácticas de sobreexplotación de los "recursos pesqueros" -cada vez más escasos y ricos en productos tóxicos-, considerados paradójicamente esenciales para satisfacer las falsas necesidades biológicas de proteína animal de la humanidad, anteponiendo siempre a los derechos de los peces y la vida del mar unos intereses económicos egoístas -supuestamente de orden divino, que justifican y amparan la pesca y la explotación de cualquier ser vivo con el fin de comercializar y consumir sus cuerpos contaminados en nombre de una tradición culinaria irracional que amenaza seriamente toda la cadena trófica marina mundial.

El mar: despensa y cloaca de la humanidad

El ser humano, no contento con matar peces a gran escala, asfixiándolos violentamente al separarlos de su hábitat natural, destruye también la vida marina y su propia salud con la misma eficacia, aunque más sutilmente, vertiendo toneladas de residuos contaminados al mar -plagado de grandes cantidades de alquitrán, aceite y metales pesados, como mercurio o plomo-, que ingieren los peces de los que posteriormente se alimenta.

El mar Negro -el más contaminado de todo el mundo- se ha convertido en los últimos años en la cloaca de una gran parte de Europa, donde van a parar enormes cantidades de compuestos fosforados, mercurio, DDT, aceite y otros productos tóxicos, responsables de la desaparición de 800.000 delfines -al menos 2.500 mueren cada año atrapados por redes de enmalle a la deriva en aguas de la Unión Europea- y de la pérdida de 21 especies de peces, igual que sucede en el mar del Norte -otra de las extensiones marinas más contaminadas del planeta-, donde también se vierten abundantes residuos químicos industriales, aguas residuales, pesticidas y metales pesados como el DDT, PCB's (bifenilos policlorados), cinc, cobre, cromo, níquel y mercurio.

Aunque los peces capturados en aguas continentales corren un mayor riesgo de estar contaminados, la abundancia de productos químicos afecta igualmente a los peces de alta mar que acumulan en sus tejidos los contaminantes que ingieren durante toda su vida, junto con los otros peces que les sirven de alimento: el pesticida DDT -prohibido en los años setenta- se sigue encontrando en los tejidos de los peces. Los altos niveles de contaminación orgánica (Bifenilos policlorados), metales pesados y las toxinas naturales que contienen los peces no se destruyen al cocinar o congelar el pescado.  Los  crustáceos,  por ejemplo, contienen niveles tóxicos  de plomo, cadmio, arsénico y otros metales pesados que hacen muy arriesgado su consumo, ya que cada año se producen envenenamientos e infecciones parasitarias que afectan a 30 millones de personas.

La Organización Mundial de la Salud (WHO) admite que no existe un nivel seguro de ingestión de mercurio, cuya fuente principal es el pescado. Una típica lata de atún, por ejemplo, contiene 15 microgramos de mercurio. La insalubridad de los mataderos es bien conocida, pero el pescado también se contamina fácilmente durante su manipulación con estafilococos y la bacteria anaerobia Clostridium: el 40% del pescado se empieza a estropear antes de llegar al consumidor: Un estudio realizado en 1987 por el Instituto Holandés para la Investigación de la Pesca, constató que las enfermedades de la piel y los tumores cancerígenos detectados en el 40% de la platija y el lenguado se debían a la contaminación y, en otro estudio, realizado el mismo año en Alemania, se comprobó que el 42% de sus peces capturados estaban enfermos.

Joseph Cummins, un profesor canadiense de genética, ha advertido que incluso las concentraciones "aceptables" de PCB's (bifenilos policlorados) que se acumulan en los tejidos grasos de los peces podrían causar dificultades de aprendizaje y trastornos en el comportamiento de los niños.

En agosto de 1993, el Ministerio de Agricultura y Pesca británico advirtió también sobre los riesgos de consumir anguilas contaminadas con el pesticida dieldrín.

Los niveles de contaminación pueden ser igual de preocupantes en los peces provenientes de piscifactorías: en análisis realizados en 1991, se comprobó que cuatro de cinco muestras de salmón obtenidas en los supermercados contenían residuos de antibióticos y productos químicos potencialmente dañinos.
 

Las subvenciones pesqueras destruyen la biodiversidad del planeta

La práctica de la pesca se ha convertido en una actividad industrial altamente esquilmadora y deficitaria, con pérdidas que la FAO estima en 50.000 millones de dólares anuales. El mar no da más de sí porque no hay peces suficientes para satisfacer el creciente consumo, y el derroche desenfrenado que amenaza toda la biodiversidad del planeta.

El derroche que siempre suele ser deficitario, se hace evidente al ver las cifras del ¿negocio? de la pesca: en todo el mundo se gastan anualmente 124.000 millones de dólares para capturar peces valorados en 70.000 millones de dólares, un déficit difícilmente sostenible que evidencia -además de la necesidad de unas subvenciones generosas- una gran falta de sentido común porque fomenta el despilfarro y la destrucción de la vida marina. La sobrepesca industrial en el mar del Norte causó la muerte el pasado mes de marzo a 50,000 aves marinas que aparecieron muertas de hambre en la costa de las islas Shetland, debido a la esquilmación industrial desenfrenada que -sin tener en cuenta la complejidad de los ecosistemas- roba y destruye la vida y el alimento de otras especies para destinar, por ejemplo, el 50% de los peces capturados a la fabricación de piensos y la producción de velas y betún.

En España, el sector pesquero -con una flota de 19.000 barcos de pesca-  ocupa el primer puesto de la Unión Europea, que aporta actualmente una importante ayuda económica de 180.000 millones de pesetas como parte de las inversiones  previstas hasta el año 1999 de 400.000 millones de pesetas, para renovar la flota -compuesta por un 60% de barcos con más de veinte años de antigüedad- y adaptar la actividad pesquera nacional, en todas las zonas marítimas, a las nuevas exigencias de las pesquerías internacionales. La Administración central también abonó ayudas por valor de casi 13.000 millones de pesetas en 1994.

El agotamiento de las pesquerías causa de conflictos y desequilibrios ambientales

La totalidad de las 17 pesquerías más importantes del mundo han alcanzado o sobrepasan ya sus límites de plena explotación y 13 se encuentran agotadas o seriamente deterioradas, como sucede con las poblaciones de bacalao y arenque. Desde los años setenta, las capturas de bacalao han descendido, de 380.000 toneladas a 60.000 toneladas en la actualidad, y en los últimos cuarenta años la población de arenque se ha reducido a un tercio.

Las presiones de los estados ribereños para conservar y explotar directamente las diferentes especies marinas de las zonas bajo su control afectan muy especialmente a la flota española, ya que las dos terceras partes de sus capturas anuales medias de 1,4 millones de toneladas de peces se obtienen cerca de las costas; en los caladeros exteriores más ricos del planeta, lo cual requiere innumerables acuerdos comunitarios y privados para mantener la actividad de la flota. El enorme desarrollo del sector pesquero industrial provoca conflictos armados y diplomáticos internacionales, y la muerte de millones de seres marinos, a causa de la sobreexplotación de los mares y la alteración de los hábitats y ambientes litorales.

Focas y peces víctimas de la política y la creciente presión depredadora humana

El colapso casi total de las pesquerías del gran banco de Terranova y del Atlántico, donde en los últimos quince años las poblaciones de bacalao, eglefino, platija, mero, atún, etc., se han reducido hasta en un 90%  a causa del empleo abusivo de métodos de pesca destructivos y al exceso de capturas; en particular la sobreexplotación de capelin (un pequeño pez del que se alimenta el bacalao), ha sido la excusa del Gobierno canadiense -que quería contentar a sus pescadores por motivos políticos- para permitir la masacre de 1.500.000 de focas arpa en los próximos años, empezando con la matanza de cerca de cuatrocientas mil focas este año, ignorando deliberadamente los exhaustivos estudios de la Asociación Internacional de Mamíferos Marinos, que demuestran el escaso impacto depredador de estos animales en las poblaciones de bacalao. Las focas se alimentan principalmente de peces que se salen de las redes y su consumo representa menos del 0,002% de las capturas.

El alto consumo de pescado en España -si se compara el consumo estimado de unos cuarenta kilos por habitante y año, con los 22 Kg. de Canadá y los cinco Kg. escasos de los países pobres- ha provocado un fuerte incremento pesquero y una mayor presión depredadora, debido a la mejora de los equipos de navegación, teledetección y medios de pesca utilizados y a los sistemas más eficaces de conservación de los peces capturados, que permiten una mayor actividad y autonomía a la flota en los caladeros, y un nivel superior de capturas, de peces cada vez más jóvenes.

Para mantener el nivel actual de la demanda de pescado -una media mundial de más de 13 kilos por persona y año-, serán necesarios 80 millones de toneladas en el año 2000, y 91 millones de toneladas en el año 2010, frente a los 72,3 millones de toneladas de 1993. La FAO reconoce la pérdida de cerca del setenta por ciento de los caladeros de todo el mundo -que actualmente se encuentran esquilmados, sobreexplotados o al máximo nivel de explotación posible- y considera que el aumento de volumen deberá obtenerse de la acuicultura, con métodos de pesca más selectivos y un mayor control para evitar los descartes (tirar los peces capturados moribundos al mar).

El incremento exponencial de capturas de peces, pasando de apenas 3 millones de toneladas a primeros de siglo a los más de 100 millones en la actualidad, y de las flotas pesqueras de países como Japón, Taiwan, China, Corea o Indonesia, que han tenido un crecimiento en los últimos veinte años tan marcado como el de sus propias poblaciones, y el hecho de que muchos pescadores de países como Marruecos, Chile, Senegal o India pidan la reducción de las flotas extranjeras en sus aguas  -donde faenan los pesqueros españoles-, son claros signos de una grave crisis pesquera y medioambiental que requiere de soluciones ecológicamente responsables y no de parches como la acuicultura, que representa una amenaza adicional a la salud del planeta.

Las piscifactorías y su impacto devastador en la vida marina

La cría intensiva de peces en jaulas, tanques o celdas marinas es una práctica mundial desde hace cientos de años, similar a la cría intensiva de animales terrestres, tanto en los métodos utilizados -restricción de movimientos, alimentación controlada, manipulación-, como en la crueldad y la falta de respeto y consideración hacia los intereses y las necesidades de otros seres vivos, que mueren atrapados y ahogados en las redes que impiden a las focas, aves, delfines, marsopas, etc., el acceso a los peces aprisionados. Los acuicultores acostumbran a disparar a menudo contra las focas, garzas y cuervos marinos -incluso contra animales protegidos como las nutrias-  que se acercan a comerse "sus" peces, y se estima que sólo de este modo mueren 3.000 focas en Escocia cada año.

Lejos de ser la panacea que algunos proponen, la acuicultura -un sistema de explotación intensiva de peces y animales marinos totalmente dependientes y propensos a las enfermedades, causadas por el estrés, las manipulaciones y el confinamiento- es una industria tecnológicamente dependiente, cuyos devastadores efectos sobre el paisaje y la naturaleza, se deben también a la introducción de especies foráneas y agentes patógenos en el medioambiente, y que requiere en todas las fases de explotación -para acelerar el crecimiento de los peces- piensos, fertilizantes y medicinas que alteran la composición química del agua y degradan su calidad.

La eliminación de viejos manglares para la cría del camarón está causando un daño ecológico irreparable en algunas partes del planeta. Los peces, al escapar de sus jaulas, pueden transmitir a los que viven fuera sus enfermedades, y los que han sido manipulados genéticamente pueden también criar con ellos. Un estudio llevado a cabo por el Centro de Investigación de la Pesca de los EEUU, sobre 40 especies de peces ya extintos, descubrió que las especies introducidas contribuyen a eliminar el 68% de las especies nativas.

El hacinamiento y la competencia por los alimentos genera agresiones entre los peces, que se muerden la cola y las aletas, llegando excepcionalmente al canibalismo. Los acuicultores combaten este comportamiento con un sistema de gradación que consiste en privarles de alimento durante 12 horas, para después separarlos según su tamaño. La gradación es muy estresante para los peces, que se desinteresan por la comida, pierden peso, e incluso llegan a morirse.

Las piscifactorías también producen grandes cantidades de residuos. Una tonelada de truchas genera la contaminación equivalente a las aguas residuales sin depurar procedentes de 200 a 500 personas. Aunque los restos orgánicos acumulados (heces y alimentos) no sean tóxicos, éstos pueden dañar la bahía o la zona costera donde estén situadas, debido a la eutroficación que consume todo el oxígeno del agua, y asfixia los peces u otros organismos. La complejidad de la naturaleza es imposible de recrear incluso con la ayuda de la tecnología más sofisticada.

En un estudio irlandés se descubrió que el 94% de las larvas de los piojos marinos -que destruyeron sus pesquerías de truchas- procedían de piscifactorías dedicadas a la cría de salmones. Las tentativas para tratar el problema cor Diclorvos -un pesticida que aparece en la lista roja de sustancias peligrosas del Gobierno- enfureció a los pescadores locales de mariscos, conscientes de que este potente pesticida es mortal para los crustáceos y otras formas de vida marina en concentraciones de tan solo 0,1 partes por millón.

La matanza anual de millones de peces implica nuevos y terribles padecimientos para los seres marinos, al no existir ningún tipo de reglamentación que evite su sufrimiento y regule el trato que reciben. La mayoría no reciben ningún alimento durante uno o dos días antes de morir lentamente asfixiados, después de ser separados violentamente del agua, tras quince minutos de agonía en el hielo. Otros métodos, igualmente crueles, consisten en cortarles las branquias para que mueran desangrados, en golpearles la cabeza, o en la electrocución. Los tanques de aturdimiento llenos de dióxido de carbono -que a veces se utilizan para reducir el dolor- les inmoviliza en un minuto pero, sin embargo, pueden tardar hasta tres o cuatro minutos en perder la sensibilidad.

Las generosas subvenciones públicas incentivan la proliferación de piscifactorías, un negocio que, según un informe de 1992, realizado por Compassion in World Farming (CIWF) derrocha hasta el 90% de los alimentos utilizados. A pesar de lo cual, el aumento sostenido de la acuicultura, a un ritmo de crecimiento de un millón de toneladas de peces al año, elevó la producción de animales marinos, en 1993, a un nivel mundial de capturas de 16 millones de toneladas de peces, cifra que, éticamente, no debe representar la cantidad de un producto, sino el elevado número de vidas, brutalmente sesgadas, de millones de animales marinos.

En España, las explotaciones de acuicultura marina alcanzaron en 1994 casi las 160.000 toneladas: 152.000 toneladas pertenecientes a moluscos y el resto a peces y crustáceos. En la actualidad hay 116 proyectos de acuicultura que cuentan desde 1994 con una subvención europea y nacional conjunta superior a 900 y 250 millones de pesetas, respectivamente, para una inversión prevista de 2.500 millones de pesetas. Galicia -con 99 proyectos de acuicultura- es la comunidad autónoma que más destaca por su alto número de proyectos, que lamentablemente se suman a otras explotaciones intensivas de animales, de la industria peletera local, cuyo negocio se basa igualmente en la explotación cruel e innecesaria de otros seres sensibles.
 

Los seres marinos sienten y sufren

Aunque los peces no expresen el dolor del mismo modo que nosotros, se ha comprobado científicamente que todos los animales vertebrados (incluidos los peces) experimentan sensaciones de dolor ante cualquier estímulo dañino, a través de procesos neurofarmacológicos similares. En 1976, una investigación independiente constituida por la RSPCA (Asociación para la Prevención de la Crueldad con los Animales), encontró pruebas suficientes para comparar el dolor que sienten los peces con el dolor que manifiestan otros animales vertebrados.

Los peces no son meros recursos a explotar, sino seres libres que merecen todo nuestro respeto. Si consideramos que no existe razón alguna para continuar destruyendo la vida de los mares ni para consumir los despojos contaminados de otros seres vivos, que carecen de fibra y tienen un exceso de grasa, debemos rechazar el consumo de pescado y condenar las destructivas prácticas de pesca que hacen peligrar la salud y el equilibrio biológico de todo el planeta.

 

 

   
 

 

 

 

 

 

 

 

 




 

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